TODOS LOS DÍAS SIN TU NOMBRE
Un piélago de voces se precipita
en un tiempo ovalado de fructíferos vientres
e ímpetus rotos, trasiego de la carne
en vértices de sombras,
lindes rigurosas de aquello
que está objetivamente inmóvil y atrapado
en una porción de quebrantada espera.
El vacío de una luz sin deseo
boga por el abandono o éxtasis
al abrigo de cielos ingratos,
ausencias de una piel tendida en severa congoja
de muerte necesaria.
Un eco remotísimo maquina
Calcinadas horas indolentes,
Tibias cordilleras de instantes confundidos
Por ojos velados y cobrizas agonías.
Desciendo con una catarata de fuego en la espalda
para cercar de cenizas o acento de barro
el estremecimiento de unas manos sin cuerpo
sobre noches prolongadas en amaneceres oscuros.
Espacios que aguardan sobre un cristal distante,
en círculos de oalabras erguidas,
dispersos extramuros en la incertidumbre
imprecisa de todo lo vivido
entre alquitranes y frutos extraviados
que deja la memoria ausente
de todos los días sin tu nombre..
De Todos los días sin tu nombre (2009)