DICIEMBRE

Diciembre triste. El cielo, plomizo y bajo, pesa
sobre el alma. ¡Qué llantos ocultos! Se presiente
un gran dolor de todo bajo la bruma espesa,
y, suspira el crepúsculo melancólicamente.

Una estatua de mármol, desnuda y blanca, expresa
el alma del silencio que llora en el ambiente:
su mirada que duerme, cual si evocara, besa
armónica, el encanto de un bello mundo ausente.

En la quietud ruinosa de la glorieta -triste,
abandonada y bella-, un hondo sueño existe.
La tarde va cayendo... La soledad sorprende.

¡Está todo tan lejos!... Y en su cristal musgoso
deslíe la fontana su encanto misterioso,
que sólo el alma escucha y sólo el alma entiende.