TU NOMBRE
Esta noche, las palabras acuden a mis labios perezosos,
que tímidas se deslizan sin ánimo por ellos, 
no devoran el silencio con su júbilo asiduo,
pues a penas les llega el aire para lanzarse al vacio; 
y he de reconocerte que me he asustado, y 
he de confesarte que ese miedo me ha perturbado, 
al ver como la noche salta por mi ventana para arrebatármelas.
Esta noche trataron de secuestrar mi hache y mi jota, y además 
me amenazaron con dejarme sin acentos, mas yo 
sólo tengo miedo a que me roben palabras enteras,
como tu nombre, y con ello tus recuerdos ante la incapacidad de nombrarte.

Esta noche, por ti lo haré:
descender a los infiernos de Dante, es un ejercicio amoroso 
que los viejos del lugar recuerdan bien; ya hace tiempo que nadie
rompe los límites de la realidad, para provocar tal viaje hacia las entrañas
del deseo, ni siquiera cuando escaleras abajo se vislumbra un amor
sublime, a cambio de un sorbo de alma limpia. 
Los tiempos cambian y con ello nuestros infiernos, 
hoy las palabras se convierten en actos de fe, y la fe en desafío del ayer;
Si cuando mires hacia allá, por casualidad aún sigo sentado en un resquicio,
piensa que lo lograron, y que ahora estoy esperando que me devuelvan 
tu nombre.