ROMANCE DE "LA OTRA"
 
       

¿Por qué se viste de negro, —¡ay, de negro!—,
si no se le ha muerto nadie?
¿Porqué está siempre encerrada, —¡ay, por qué!—.
como la que está en la cárcel?
¿Por qué no tiene familia,
ni perrito que le ladre,
ni flores que la diviertan,
ni risas que la acompañen?
Del porqué de este porqué
la gente quiere enterarse.
Cuatro suspiros responden
y no los entiende nadie. 

          
Yo soy la otra, la otra,
y a nada tengo derecho,
porque no tengo un anillo
con una fecha por dentro.
No tengo ley que me ampare
ni puerta donde llamar,
y me alimento a escondías
con tus besos y tu pan.
Con tal que vivas tranquilo,
¡qué importa que yo me muera!
Te quiero, siendo... ¡la otra!,
como la que más te quiera.

¿Por qué no fueron tus labios, —¡ay, tus labios! —,
que fueron las malas lenguas,
las que una noche vinieron, —¡ay, por qué!—,
a leerme la sentensia?
El nombre que te ofrecía
ya no es tuyo, compañera;
de azahares y velo blanco
se viste la que lo lleva.
Como fue tu voluntad
mi boca no te dio queja,
cumple con lo que has firmao,
que yo no valgo la pena.