PEREGRINO


Voy recorriendo, tranquilo, el camino 
que me aproxima a la hermosa ribera. 
Ya voy bajando la cumbre cimera 
al lento paso que marca el destino. 

Marcho cansado, como un peregrino 
hasta la meta que dulce me espera, 
donde me aguardas con luz justiciera 
Tú que, de siempre, marcaste mi sino. 

Hoy ya me acerco al final de la senda 
que eternamente me tienes trazada, 
a donde reina la paz y alegría. 

Pronto podré presentarte la ofrenda 
que, para darte, yo tengo guardada. 
¡Juzga benigno mi vida ese día...!