NACIÓ UNA FLOR AL PIE DE UNAS RUINAS...

Nació una flor al pie de unas ruinas
donde no la vio nadie:
el sol no más, desde su eterna altura,
supo que aquella flor vivió una tarde.

Así fue mi destino; vegetando
en la aridez de amargas soledades,
oculta en su dolor, vive mi alma.
¡Dios sólo de ella sabe!