La furia bestial del cuchillo pela
hundiendo su filo en tambor de cáscara;
así se prepara la dulce ciruela
que al aire se entrega; le quitan la máscara
argenta de polvo, de días desiertos,
mostrando una cara blandengue y carnosa.
Manjares perfectos de almíbar cubiertos
son los que conforman la esfera sabrosa.
Alberga en su seno botón de semilla
que engendra su carne con flor de rosales.
Con tan exquisita, sensual maravilla
se embriaga la boca de esencias frutales.
(Publicado en “Hambre de versos”)
© Antonio Macías Luna