HOSPITAL
Siguiendo al tiempo el sigiloso paso,
nos quejamos con llantos lastimeros
en lugar donde honores y dineros
no se resisten al mortal abrazo.

Anhelamos un nítido retazo
de esperanza ante incógnitos senderos.
Para encajar azotes traicioneros,
nos presta el lecho un maternal regazo.

El imparable rechinar de dientes
nos avisa que ya llegó la hora
de unir almas ateas y creyentes.

¡Oh, míseros cadáveres vivientes!
En agonía nuestra boca implora;
tiembla el cuerpo mortal y el alma llora.

     (creado en el Hosp. Virgen Macarena de Sevilla el 2 febrero 2000)

Antonio Macías Luna