¿Te veré en el fin del camino,
donde mis lágrimas te aguardan?
¿Te veré doblar el recodo,
donde mis pasos se desgastan?
Se acuestan ya las margaritas
en su lecho de pasto verde.
Aún no puedo contemplarte.
¿Dormirán sus hojas rebeldes?
Crecen las uñas de la noche
desde el ocaso en su vertiente.
Nacen temblando las estrellas
al saber que no podré verte.
© Antonio Macías Luna