LA SANGRE, CUANDO HIERVE
¿Por qué hierve  la sangre,
la tinta donde nadan  los rencores internos? 
Hierve el líquido rojo,
azul turquesa para algunos cíclopes:
estatuas deslucidas  
que de su majestad de falsa altura
me miran sobre pedestales de aire.

¿Sentir indignación: la ira que no se cansa,
campesina que esparce
nubes para elevar el nivel de unas aguas?

Ni todos los inviernos del universo pueden
hacer saltar la sangre;
mi sangre, pues está tan apegada
a mí que  forma parte,
con múltiples compuertas,
del embalse infinito del perdón.

© Antonio Macías Luna