EL AROMO DE CHILE (II)
(soneto clásico)

¿Quién te hizo tan artista y talentoso?
Me apabullas como un brillante piano
donde las teclas con oculta mano
me envían amarillos en acoso.

¿Quién te construyó así? Cuando te rozo
con los dedos, te ves fecundo y sano;
mas tu aspecto de músico es en vano:
de ti ya salen notas en esbozo.

Quemas flores de vida ágil, breve
y viajera como una mariposa
hasta que al paso el aire se las lleve.

Se fue agosto, y te apagas mortecino.
Rellenas con perfumes una fosa:
un teclado sin lustre en el camino.

© Antonio Macías Luna