ES MI VIDA
Es mi vida un cometa sin descanso,
donde aferrándome a una estrella ardiente
iba tras un quimérico remanso;
calma inútil en aguas de torrente.

Lo entendí con la edad, altivo y manso.
Por fuerza he de mostrarme consecuente:
cada hora en la luz por la que avanzo,
con menos resplandor me ve la gente.

Al dorso de la mano unas arrugas
son contadoras de abundantes citas,
que terminaron a menudo en fugas.

Sin tiempo ya para rectificar,
tengo que conseguir velas benditas
para que alumbren mi apocado altar.

© Antonio Macías Luna