EL OTRO

Se despidieron junto a la frontera
donde empieza un oscuro continente.
La tarde herida ya por el relente
 de lenta noche en cenicienta espera. 

Se despidieron. Nadie pensaría 
que iba a llegar tan áspero momento. 
La tarde, golpeada por el viento
 de la noche cercana, temblaría. 

“No regresan los sueños ni los años”,
 dijeron -. Y la voz de los extraños 
sonó, como escindiendo los caminos. 

Ambos durmieron con la misma esposa, 
ambos cortaron una misma rosa
 y de pronto tornáronse asesinos.